Caracteristica y mas

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Caracteristica y mas

Mensaje por Admin el Sáb Feb 09, 2008 7:31 pm

Las acuarelas son pigmentos muy finamente molidos y aglutinados en goma arábiga, que se obtiene de las acacias.

Esta goma se disuelve fácilmente en agua y se adhiere al papel. En un principio, la goma arábiga se utilizaba sola, pero más tarde se añadieron elementos como la miel, la glicerina o el almíbar con el fin de añadir transparencia o para prevenir el cuarteamiento posterior de las capas de pintura demasiado gruesas.

Los orígenes de la acuarela se remontan al arte egipcio, cuando pintaban escenas de personajes fallecidos en rollos o papiros. Ya en la Edad Media, los iluminadores eran muy hábiles en esta especialidad. Algunos de ellos usaban acuarela pura, es decir, transparente, mientras que artistas posteriores añadieron color opaco o con cuerpo, en parte para obtener una base sobre la que aplicar panes de oro.

Pero será el alemán Alberto Durero (1471-1528) al que se le puede considerar el "padre" de la pintura a la acuarela, ya que utilizó mucho esta técnica, creando así cientos de obras a la acuarela. Hasta ahora sólo se había utilizado esta técnica para proyectos de cuadros definitivos al óleo o al temple de huevo, pero Durero fue el primero que resolvió estos temas como cuadros definitivos.
Aunque mucha gente ha creído que la pintura a la acuarela se inventó en Inglaterra en el siglo XVIII, ya hemos visto que era una forma artística desarrollada desde mucho antes. Los acuarelistas ingleses alcanzaron tales alturas durante este siglo, que su forma de pintar llegó a conocerse como "El Arte Inglés" y a Paul Sandby (1725-1809) se le llamó "el padre de la acuarela inglesa". Ya el segundo tercio del siglo, la acuarela se convierte en un arte popular.

En 1804, seis años después de la fundación de la Real Academia de Artes de Inglaterra, los hermanos Paul y Thomas Sandby fundaron la Sociedad de Pintores a la Acuarela, debido a que existían discriminaciones y opiniones peyorativas por parte de los pintores al óleo y no se les trataba de igual manera.

La acuarela también ha sido muy utilizada por algunos pintores importantes como Van Dyck (1599-1641), Gainsborough (1727-88) y John Constable (1776-1837), como apuntes rápidos de tipo atmosférico –arco iris, nubes moviéndose con rapidez, reflejos móviles- que más tarde emplearían como guía para pinturas al óleo de mayor tamaño. Pero sin embargo casi todos los artistas que han utilizado este medio, lo han empleado como un fin en sí mismo.
Un factor decisivo para promover la acuarela por el resto de Europa, situándola como un procedimiento artístico comparable al dibujo, al pastel o al mismo óleo fue la calidad de los cuadros pintados por William Turner (1775-1851) o William Blake (1757-1827). Turner fue reconocido como un extraordinario pintor al óleo y fabuloso acuarelista. En el siglo XIX sería admirado por artistas como Manet o Degas, que vieron en su obra el precedente del impresionismo.

A finales del siglo XVIII, la acuarela pasará a Francia donde se encuentra en seguida con entusiastas practicantes, destacan entre ellos Eugène Delacroix (1798-1863), que pintó así su famoso Diario con apuntes de Marruecos, mientras viajaba por el Norte de África y que luego utilizará en sus cuadros de escenas y personajes árabes.

A finales del siglo XIX la acuarela sufre un período de ostracismo, posiblemente debido a que los propios artistas desvirtuaron en cierto modo las características peculiares y diferenciadoras de la técnica, en un frustrado intento de emular y de superar la pintura al óleo.
Ya en el siglo XX, nuevas generaciones de artistas toman el relevo y renuevan el valor artístico de la acuarela, que resurge, con más fuerza y llega hasta nuestros días avalada en todo el mundo por grandes artistas de la pintura. Algo importante a tener en cuenta será que el primer cuadro abstracto que registra la Historia del Arte fue pintado a la acuarela en 1910 por Wassily Kandinsky.
El acuarelista debe trabajar partiendo de los tonos más claros hasta los más oscuros.

La principal característica de la acuarela es su transparencia. Los tonos más claros -brillos, cielos luminosos, detalles blancos- los da el papel sin tocar, que suele ser blanco, pero que a veces puede colorear el artista antes de empezar. A diferencia del pintor de óleo, que puede aplicar pintura clara sobre tonos oscuros, el acuarelista debe trabajar partiendo de los tonos más claros hasta los más oscuros. Incluso un tono muy claro aplicado sobre uno oscuro, sólo conseguirá oscurecer aún más el tono general ya que cubre más la blancura del papel.

El soporte más común para pintar con acuarela es el papel, que tiene la ventaja de ser fácil de transportar, existir en gran variedad de colores y texturas, además de ser más barato que otros soportes, lo que hace que esta técnica esté ampliamente extendida y sea muchas veces la puerta de acceso a otras técnicas pictóricas.
La acuarela pura aprovecha el blanco del papel para los colores blancos y para iluminar los tonos de la pintura, como ya hemos comentado. Sobre un papel fuerte y tensado se aplican capas finas de color, llamadas lavados y cuando están secas se les cubren con nuevos lavados para establecer los tonos finales. Los lavados son la esencia misma de la técnica de la acuarela.


Para obtener buenos resultados es necesario tener claros los tonos y aplicarlos con seguridad para que retengan su frescura. Nada pierde gracia con más rapidez que una acuarela excesivamente trabajada. Las zonas más claras deben tener menos lavados y las oscuras contarán con más, al igual que cada objeto blanco se dejará sin pintar.
Si después de finalizar la obra, el artista considera que debe reducir un tono o color, puede aplicar agua limpia con una esponja, papel secante o pañuelos de papel. Los toques de luz se pueden realizar rascando con una navaja y los detalles adicionales se pueden dibujar con un pincel fino o plumilla, con tinta china o de color.

El carácter de la acuarela permite que una línea, que con otra técnica apenas sería brillante, adquiera un brillo luminoso, debido al blanco del papel que se transparenta. Un ejemplo de estudio sumamente fino y detallado, será "La liebre" que Alberto Durero realiza en 1502. Esta cualidad del papel brillando a través del pigmento transparente, es lo que confiere a las acuarelas el brillo y luminosidad que las colocan aparte de los demás estilos de pintura.
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